LUNA Y VENUS, JUNTOS, EL 23 DE MARZO 2012

Tomé esta foto el día 23 de marzo, casi en el momento de máxima elongación Este de Venus, es decir el momento en el cual el planeta, observado desde la Tierra se muestra más alejado del Sol.

Venus, tras cruzar el disco solar el día 6 de junio de 2012 -tránsito de Venus- tendrá su elongación Oeste el día 16 de agosto. Entonces lo veremos como lucero el alba, anunciando la salida del Sol al amanecer.

Esa noche la Luna, en su camino hacia el Este, coincidió con el planeta Venus a una distancia de tan solo 1,65º.

En esta foto con pocos aumentos pero suficientes para intuir algún detalle de la Luna creciente, se observan ambos objetos. Se aconseja aumentar el tamaño de la imagen haciendo click sobre ella.

Canon 350D con teleobjetivo 200 mm.

José Ángel Carrión Rodrigo @jac9000 @exoplaneto

Wallpaper CIDAM 3D

Dado que últimamente está tan de moda el tema del 3D, desde la asociación tambien hemos querido hacernos eco de este efecto creando un bonito wallpaper (fondo de escritorio) con una resolución de 2400×1800 para tu ordenador con un estilo minimalista con el logotipo del CIDAM, no hace falta decir que es completamente gratuito.

Esperamos que os guste.

wallpaper CIDAM 3D

Astrofotografía en Monóvar

El viernes 24 de febrero, dado el buen tiempo que hizo durante los últimos días de la semana y las ganas que había de hacer alguna fotografía, fuimos a Monóvar a montar el equipo con la esperanza de que la noche acompañara como lo había hecho las noches previas. El plan constaba en montar cuatro equipos, dos para astrofotografía y dos para hacer visual mientras los otros dos trabajaban. La noche empezó con un tiempo muy bueno, aunque era evidente que la contaminación lumínica hacía cada vez más mella en la zona. Quedan ya lejos las noches invernales en las que se podía distinguir con facilidad la Vía Láctea en la zona de Orión desde el mismo lugar de observación. En primer lugar, se montó el Newton de 10″ de uno de nuestros socios con el fin de fotografiar M95 en la constelación de Leo, todo seguido de una copiosa cena para coger calorías que nos harían falta para poder aguantar las bajas temperaturas que íbamos a tener que soportar. Mientras se ponía a punto el Newton de 10″ otros se encargaron de instalar otro telescopio para fotografía, un refractor de 80mm con el fin de fotografiar la Nebulosa de Orión, pero por problemas técnicos con la cámara no se pudo hacer, así que nos centramos en el Newton de 10″ y en hacer visual con unos buenos prismáticos y otro Newton de 114mm de abertura que trajo nuestro compañero Pedro con la intención de probar y ver el partido que se le podía sacar a dicho tubo.

Una vez todo listo, comenzó la tanda de fotografías a la galaxia M95 una preciosa galaxia espiral barrada que se puede apreciar con telescopios modestos, aunque como siempre un cielo oscuro se hace imprescindible para discernirla con claridad a través del ocular. Al principio de la sesión hubieron algunos problemas de guiado pero con un poco de paciencia se fueron arreglando, el resultado al final fue bueno aunque no tanto como se esperaba por los problemas de guiado que comentaba antes, ya que nos tuvimos que conformar con hacer tomas de 30 segundos de las cuales pudimos apilar unas 200.

M95 es una peculiar galaxia de tipo espiral barrada con un característico anillo alrededor del núcleo en el que los científicos creen que hay un intenso nivel de formación estelar. El núcleo de la galaxia es visible con telescopios pequeños desde lugares oscuros como una manchita nebulosa, aunque un telescopio mayor será de gran ayuda para verla bien.

 El seeing (nombre que se usa para catalogar y medir la turbulencia atmosférica) era regular tirando a bueno y no había humedad. Con el Newton de 114mm pudimos ver Júpiter, Marte, Saturno aunque todavía estaba bajo, M42, M41 y algún que otro objeto más. La nota divertida de la noche fueron las pruebas que hicimos de fotografiarnos a nosotros mismos a oscuras en fotos de larga exposición en la que pudimos echar unas buenas risas.

La observación más fría del año

Y con el mercurio marcando bajo cero, el CIDAM se atrevió a investigar los cielos en su lugar habitual de observación en el que, por cierto, contamos con una maravillosa visibilidad de la bóveda celeste. Una de las noches más limpias que recuerdo.

Entre los objetivos de nuestros telescopios se encontraban objetos como M42M1M51M41, M47…, los planetas Venus, mostrándose en fase menguante, Júpiter, en el que distinguimos sus cinturones de nubes y sus cuatro mayores lunas (Ío, Europa, Ganímedes y Calisto), o Marte, en el que algunos afortunados pudieron distinguir el casquete polar. A continuación pasamos a describir algunas nebulosas y galaxias de las que disfrutamos en la salidas. Esperamos que os sea de ayuda.

M42

M42 al sur del cinturón, entre el grupo de estrellas inferior.

M42, la Nebulosa de Orión se sitúa en la constelación de Orión, al sur del cinturón de Orión. Es una de las nebulosas más brillantes que existen, y por tanto, una de las pocas identificables a simple vista con una magnitud 4 en el cielo nocturno. Esto se debe a que está situada “delante” de una estrella múltiple, sigma-Orionis, aparte de ser iluminada por las estrellas jóvenes del cúmulo abierto del Trapecio. Os invitamos a que identifiquéis M42, ya que con unos prismáticos simples puede verse una mancha difusa bastante identificable.

M42 o Gran Nebulosa de Orión.

Se distancia de la Tierra alrededor de 1500-1600 años luz y comprende una extensión de 24 años luz, en los que engloba la Nebulosa de De Mairan (M43) y la Nebulosa Cabeza de Caballo, además de un cúmulo abierto y cuatro estrellas principales, dos de ellas binarias (dobles).

 

 

M1

M1 cercana a la constelación de Tauro, al norte de la constelación de Orión.

También llamada Nebulosa del CangrejoM1 lo conforman restos de la explosión de una supernova allá por 1054, año en el que los habitantes de la Tierra distinguieron un fuerte luz en el firmamento incluso durante el día a lo largo de casi dos años. Se localiza en al norte de uno de los cuernos de la constelación de Tauro.

M1 contiene en su zona central un púlsar que gira a 30 revoluciones por segundo. El descubrimiento de esta nebulosa arrojó luz sobre la evidencia de que las estrellas de neutrones se producen por la explosión de supernovas.

Púlsar de la Nebulosa del Cangrejo. Imagen obtenida de la combinación de imágenes del Hubble (rojo) y el Telescopio Chandra en rayos X (azul). Fuente: Wikipedia.

M51

También conocida como la Galaxia Remolino, es una galaxia espiral en la constelación de los Perros de Caza (Canes Venatici). Se sitúa cerca de la primera estrella del mango de la Osa Mayor, a 3 grados al sur-sudoeste de Alkaid. Destaca por la belleza de su estructura espiral aparte de ser un magnífico ejemplo de interacción entre galaxias, donde M51 “desgarra” a NGC 5195, que se ve modificada por el tirón gravitatorio al igual que M51.

NGC 5195 (superior) y M51 (inferior).

Hasta aquí algunas de las constelaciones, nebulosas o galaxias que pudimos observar y las que os aconsejamos buscar en el cielo, porque están allí, esperándoos.

 

¿Por qué el Curiosity aterrizará en el cráter Gale?

El próximo mes de Agosto amartizará el Mars Science Laboratory, o Curiosity, sobre la superficie de Marte. Más concretamente, el lugar elegido es el cráter Gale, un cráter de impacto de unos 150 kilómetros de diámetro localizado en Elysium Planitia, la segunda región más volcánica de Marte.

Elipse de aterrizaje de la MSL. En esa zona se pueden observar canales fluyendo al interior del cráter, dunas, estratos e incluso un abanico aluvial. NASA/JPL/UA.

Elipse de aterrizaje de la MSL. En esa zona se pueden observar canales fluyendo al interior del cráter, dunas, estratos e incluso un abanico aluvial. NASA/JPL/UA.

Uno de los aspectos científicos más importantes de este lugar es que en su interior se pueden ver estratos, seguramente de origen sedimentario, así como un delta y canales que sugieren la existencia de un pasado relativamente acuoso de Marte, junto con minerales del grupo de las arcillas y sulfatos, que muy probablemente se depositaron en un medio en el que había agua.

Dunas oscuras compuestas por granos de olivino y piroxenos. NASA/JPL/University of Arizona.

Dunas oscuras compuestas por granos de olivino y piroxenos. NASA/JPL/University of Arizona.

Sobre el fondo del cráter se pueden observar unas dunas de colores oscuros cuyos granos están formados principalmente por minerales de rocas ígneas, como el olivino y los piroxenos.

Estructuras downlap en los estratos del cráter Gale. Seguramente sean el registro estratigráfico de la progradación de un cuerpo de sedimentos en el interior de una masa de agua. Dawn Y. Sumner/NASA/JPL/University of Arizona

Estructuras downlap en los estratos del cráter Gale. Seguramente sean el registro estratigráfico de la progradación de un cuerpo de sedimentos en el interior de una masa de agua. Dawn Y. Sumner/NASA/JPL/University of Arizona

El cráter tiene en su centro un enorme pico central (de unos 5 kilómetros de altura con respecto a su fondo) y que parece estar formado de material sedimentario… ¿Cómo puede haber ocurrido esto?. Pues resumiendo de una manera sencilla, en algún momento el cráter pudo haberse llenado por completo de sedimentos y con el paso del tiempo estos haberse ido erosionando poco a poco hasta dejar la topografía que vemos en la actualidad. La erosión es un proceso que ha seguido activo en Marte, aunque principalmente hoy solo funciona la eólica salvo en algunos lugares muy puntuales donde existe algo de erosión por pequeñas surgencias de agua líquida y, evidentemente, en las zonas donde hay hielo en la actualidad.

 

Estratificación visible a escala de la HiRISE. NASA/JPL/University of Arizona
Estratificación visible a escala de la HiRISE. NASA/JPL/University of Arizona

Se ha calculado que a lo largo del recorrido, y debido al alto grado de erosión de los materiales del interior del cráter, el rover podrá estudiar 1000 metros de espesor de sedimentos durante su misión y que van a resultar claves para intentar comprender un poco mejor el puzzle del clima y evolución de Marte.

Alcor y Mizar, un sistema sextuple

Creo que todos hemos identificado alguna vez la Osa Mayor en la bóveda celeste aún cuando nuestros conocimientos dejaran mucho que desear. El Carro (Cucharón para los ingleses) que solemos localizar en nuestro firmamento es un asterismo (una figura que no se ha reconocido oficialmente) constituido por las estrellas más brillantes de la Osa Mayor que representan la cola de la osa. Se compone de siete estrellas principales: Alkaid, Mizar, Alioth, Megrez, Dubhe, Merak y Phecda.  La Osa Mayor es la constelación más fácil de identificar en el hemisferio Norte y permanece durante todo el año (circumpolar). Con unas nociones básicas partiendo de El Carro, podemos hallar la Estrella Polar fácilmente, muy útil cuando el GPS te indique que vayas al norte en una oscura noche (caso real el del GPS indicando al norte).

El Carro destacado en la Osa Mayor.

Mizar es  la segunda estrella empezando por el final de la cola. Si se tiene una buena vista y a modo de ejercicio de agudeza visual, se es capaz distinguir una pequeña acompañante al lado llamada Alcor. Mizar y Alcor están separadas unos 3 años luz de distancia, lo que equivale a unos 2,840184*10^13 km; si comparamos, la distancia de nuestro sol a la estrella más cercana (Alfa-Centauri) es de 4 años luz. Mizar y Alcor se mueven juntas y dentro del conjunto de la Osa Mayor. Esto se denomina sistema estelar binario y se produce cuando las dos estrellas se mantienen unidas por una fuerza gravitatoria y giran en torno a un centro común. Sin embargo, durante mucho tiempo se consideró que no era un auténtico sistema binario, sino una simple estrella doble hasta que en 2009 un estudio de Eric Mamajek corroboró la teoría. Ahora bien, el sistema Mizar-Alcor se considera sextuple, considerándose como binario la existencia de un complejo A  y otro B que forman Alcor, unidos al complejo cuádruple Mizar. Por tanto, tenemos 6 estrellas nada más y nada menos relacionadas por un campo gravitatorio común y en continuo movimiento a su vez en el grupo de la Osa Mayor. Según el estudio se sugirió que están a una distancia de 74000 +- 39000 unidades astronómicas (una UA es la distancia del Sol a la Tierra, unos 149.597.870 km), más cerca de lo pensado en un principio.

Mizar y Alcor, observable con una buena vista. La estrella superior es Sidus Ludoviciana.

Ahora ya sabréis que cuando miréis a esa segunda estrella del mango del Cucharón, en realidad serán dos, que en realidad serán seis.

Perito en lunas en Orihuela – Astronomía y poesía

Una exposición sobre las lunas del Sistema Solar, ilustrada con la poesía de Miguel Hernández.

LA INAUGURACIÓN:
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EN LOS MEDIOS:


artículo CIDAM en UMH click sobre la foto para leer el artículo

DIARIO INFORMACIÓN: http://www.diarioinformacion.com/cultur … 75508.html

PUNTO RADIO: http://puntoradiovegabaja.wordpress.com … -en-lunas/

Colisión en Júpiter

Estas semanas, el planeta Júpiter destaca brillante en el cielo de medianoche. Estos días se encuentra cerca de su oposición, que ocurrió el pasado 14 de agosto. Cuando esto sucede, el Sol, la Tierra y el planeta se encuentran alineados, y por tanto éste se encuentra en la posición más cercana del año, creando una ocasión muy propicia para su observación.

Además, la oposición de este año coincide con otro evento interesante: Júpiter pasó por el equinoccio el 22 de junio, lo que significa que su plano ecuatorial apuntó directamente al Sol, con nosotros en medio. Así, desde la Tierra puede verse con telescopio no sólo cómo las cuatro lunas galileanas (Ío, Europa, Ganímedes y Calisto) pasan justo por delante de Júpiter y proyectan su sombra sobre él, sino también cómo éstas se eclipsan entre ellas. Ni qué decir tiene que astrónomos aficionados de todo el mundo aprovechan para observar y fotografiar al gigante gaseoso en estos momentos tan favorables.

Esto es lo que hacía el australiano Anthony Wesley el 19 de julio cuando descubrió una mancha oscura la mitad de grande que la Tierra cerca del polo sur joviano. No era una sombra ni una tormenta, y no estaba ahí el día anterior. ¿Podía tratarse de un impacto? Rápidamente avisó a otros aficionados y uno de ellos también lo vio. Unas 20 horas tras el descubrimiento, el observatorio de Hawaii, que observaba el planeta, confirmó que se trataba de algo nuevo en sus capas superiores, y confirmó que algo había impactado. La noticia se propagó rápidamente, siendo comparada con el impacto que sufrió el planeta justo 15 años antes, cuando los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 colisionaron contra él dejando enormes marcas oscuras y causando una gran conmoción. En los días siguientes al evento actual otros observatorios obtuvieron más datos de la nube de restos, e incluso se interrumpió la calibración del nuevo equipo del telescopio espacial Hubble para poder obtener imágenes del suceso. El asteroide que chocó medía sólo unos cientos de metros pero liberó una energía de decenas de miles de megatones.

Los aficionados jugaron un papel importante en el descubrimiento y seguimiento de esta marca en Júpiter, y es que la astronomía es un campo donde sin ser profesional se puede ser de mucha ayuda. Y eventos como éste son parte de la motivación de miles de personas para observar el cielo cada noche. Muchas veces depara sorpresas.

¿Astronomía?

Para muchos la astronomía es una ciencia sin importancia y totalmente ajena al hombre. No es como otras disciplinas, por ejemplo la medicina, la economía, la física, las matemáticas, la biología, que son claramente visibles y directamente influyentes en nuestras vidas. Incluso hay quien piensa que la astronomía es algo supersticioso.

Con un criterio pragmático muy propio de los tiempos que vivimos, algunos se  preguntan: ¿qué más da que el universo se expanda o no, o que el Sol se extinga dentro de varios miles de millones de años?, ¿no son fechas demasiado lejanas como para prestarles atención?, ¿por qué gastar incalculables sumas de dinero en gigantescos telescopios, mandar robots exploradores a Marte, o sueldos a científicos que se pasan el día estudiando estrellas y discutiendo sobre la estructura del universo.

Hay una frase que me gusta mucho, y es uno de los pilares de mi forma de ser y de ver el mundo: “Sólo se ama lo que se conoce”.

La astronomía fue posiblemente la primera ciencia y es la base de todo conocimiento, es la impulsora de grandes cambios en la humanidad. Surgió primero como herramienta para establecer un calendario y así saber cuando sembrar o recolectar, pasando el hombre de ser nómada a sedentario e impulsando así las grandes civilizaciones. Las estrellas fueron también nuestro primer GPS, nos ayudaron a orientarnos y navegar en busca de otras tierras y abrió nuevas fronteras sobre el mundo conocido.

En el siglo XVI, Copérnico y Galileo quitaron a la Tierra del centro del universo, ello supuso una gran revolución científica, que cambió nuestra forma de ver el mundo e impulsó todas las demás ciencias, desde la electricidad hasta la ingeniería genética fueron fruto de ese cambio, y fue aquí donde comenzó el fin de la edad medieval.

Hoy la astronomía sigue siendo la mayor impulsora tecnológica y científica. Muchas ramas del conocimiento están interconectadas con ella: la física, las matemáticas, la biología, geología… Además está interrelacionada con el arte, la historia, antropología, educación de valores, filosofía y educación intercultural.

Cuando estudiamos el vasto universo, nos damos cuenta de nuestro lugar en él, y nos hace ser más humildes, bondadosos con los nuestros, y preservar y cuidar el único hogar que tenemos. Somos una especie joven que descaradamente mira y explora lo que le rodea para intentar comprenderlo, igual que los cartógrafos dibujaban las costas de las nuevas tierras descubiertas hace 500 años.

Acabamos de llegar, en muy pocos cientos de años hemos aprendido mucho de lo que nos rodea. Estamos en un momento álgido de la astronomía, en el que continuamente se están haciendo nuevos descubrimientos, como planetas en otras estrellas. ¿quién sabe cuál será el próximo gran cambio que producirá la astronomía y transformará nuestra forma de ser y de ver el mundo?.

Telescopio espacial Hubble

El pasado 11 de Mayo, siete astronautas despegaron a bordo de la lanzadera espacial Atlantis en la que sería la quinta y última misión de servicio al Telescopio Espacial Hubble. Quizás el observatorio astronómico más conocido en todo el mundo, este telescopio ha desvelado innumerables misterios y planteado nuevas preguntas sobre el Universo durante los diecinueve años que lleva en el espacio. Lanzado en 1990, ha llegado hasta nuestros días tomando espectaculares imágenes tanto de los planetas y cuerpos vecinos de nuestro Sistema Solar, como de los más lejanos confines del Universo, pasando por impresionantes galaxias y todo tipo de nebulosas.

Pese a que el diámetro de su espejo primario de 2,4 metros es algo modesto comparado con algunos telescopios terrestres, su posición privilegiada por encima de la mayor parte de la atmósfera hace que su visión de los astros no se vea dificultada por las turbulencias presentes en ella, y además le permite también observar en el infrarrojo o el ultravioleta, tipos de luz que aportan datos de interés científico pero que nuestra atmósfera prácticamente no deja pasar.


A 560 km de altura (dando una órbita cada 96 minutos), el telescopio está lo suficientemente cercano a la superficie para que los transbordadores espaciales puedan llegar hasta él. Y es que el Hubble fue diseñado para ser reparado y actualizado periódicamente usando estas naves. Ello ha permitido alargar su vida útil sustituyendo componentes estropeados, así como instalarle otros nuevos para no sólo evitar que quede obsoleto, sino mejorar sus capacidades para que al avanzar la tecnología se vuelva una herramienta aún más eficaz para explorar el Cosmos. Y esto es lo que se ha hecho en esta última misión: además de sustituir todos los giroscopios, baterías y otros sistemas, se instalaron nuevas cámaras y se repararon otras, aumentando su potencia a niveles nunca vistos durante toda su misión.

Nuevos descubrimientos, como discos de material formando planetas en torno a estrellas en la nebulosa de Orión, la existencia de agujeros negros en el centro de casi toda galaxia y supernovas que indican que la expansión del universo se está acelerando sin razón conocida son sólo algunos de los hallazgos de este telescopio, que seguirá maravillando a astrónomos y no astrónomos en los próximos años, hasta que sus sistemas fallen o el rozamiento con la atmósfera propicie su caída a la Tierra, destruyendo para siempre esta maravilla tecnológica, que dejará un legado imposible de olvidar.