Para el hombre del S.XXI el paisaje del cielo nocturno es un gran desconocido. No se trata
de simple desinterés, realmente no lo vemos. El cielo estrellado no forma parte de nuestro entorno, porque cuando salimos de casa lo que observamos son luces, luces, luces… Iluminación artificial y edificios altos. Ese es nuestro paisaje. Es realmente imposible que de forma natural tengamos la oportunidad de observar un cielo oscuro y, por tanto, repleto de estrellas.
Cuando tenemos la suerte de encontrarnos una noche lejos de núcleos urbanos, las farolas se apagan y las estrellas se encienden. Y entonces el homo tecnológicus se encuentra perdido.
En el taller de orientación, durante las PERSEIDAS 2012, aprenderemos a reconocer las constelaciones y las estrellas principales, diferenciarlas de los planetas, los puntos cardinales, el movimiento de la bóveda celeste, etc.
El firmamento dejará de ser un misterio.
