Nombres de las estrellas

Seguramente, más de una vez nos habremos preguntado de dónde proceden los nombres de las estrellas.
La mayoría de los nombres, como Aldebarán, Deneb, Rigel, Betelgeuse, Algol, etc. proceden de los árabes, grandes conocedores de la astronomía. Pero también los griegos nombraron muchas estrellas, como por ejemplo Polaris, Arturo, Las Pléyades, Procyon, etc.
Muchos años después, y como la cantidad de estrellas era inmensa, los astrónomos pensaron en idear otro sistema para facilitar la identificación de todas las estrellas.

El astrónomo alemán Johannes Bayer, publicó en 1603 un atlas con mapas estelares donde constaban las estrellas de cada constelación, acompañadas de letras del alfabeto griego, seguidas del genitivo del nombre de la constelación a la que correspondía, en latín.
Johannes Bayer, las catalogó por orden de su brillo, dentro de cada constelación. Así pues, nombró “alfa” a la estrella con mas brillo, “beta” a la siguiente en brillo, “gamma” a la que le seguía y así de forma sucesiva. Pronto se dio cuenta de que esta nomenclatura le sería insuficiente, porque el alfabeto griego sólo dispone de 24 letras y por término medio, cada constelación se componía de unas 70 estrellas. No tuvo otra opción que complicar éste método, añadiendo letras minúsculas latinas a cada estrella.

Pero no pasaron muchos años, cuando tras la invención del telescopio, hacia 1609, quedó demostrada la existencia mucho mayor de estrellas y, lógicamente, entre la comunidad astronómica de la época, se volvió a plantear una nueva denominación estelar.
No tardó mucho en aparecer un nuevo catálogo, obra del astrónomo inglés John Flamsteed que con ayudade un telescopio, publicó su obra Historia Coelestis Britannica. Flamsteed cambió de sistema, y puso números en lugar de las letras griegas y latinas. A cada estrella, según el orden en que llegaba al meridiano, le asignó un número.

En la medida en que, actualmente, se ha perfeccionado la construcción de telescopios, han aparecido miles y millones de estrellas en cada constelación, por lo cual no solamente se distingue a las estrellas por su nombre, ni por sus letras y números, sino por sus coordenadas de AR (Ascensión Recta) y DEC (Declinación).
A pesar de ello, es bastante frecuente ver en planisferios y cartas celestes la denominación de las estrellas todavía usando las letras griegas, siguiendo el orden de su brillo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *