Luna, no solo hay una

El hombre alzó la vista al cielo y encontró las estrellas errantes: los planetas. Apuntó por primera vez con un telescopio y descubrió que los planetas no estaban solos, algo los orbitaba: un toque de atención al orgullo humano.  ¿Acaso no era la tierra el centro del universo? Entonces salió fuera, a explorar los planetas, y descubrió que sus pequeños compañeros eran mundos en toda regla.

Pero empecemos desde el principio. Todo empezó hace 4600 millones de años, en un lugar de nuestra galaxia, se fue concentrando una gigantesca nube de gas y polvo. De ella surgió el Sol, nuestra estrella. Los restos de material de esta nube que no acabaron siendo engullidos por el Sol, formaron los planetas y orbitando en torno a muchos de estos planetas se formaron simultáneamente otros cuerpos menores a los que llamamos Lunas.

La mayor parte de las lunas nacieron junto a sus planetas, a partir del mismo disco de materia prima con que su anfitrión se iba formando. Sin embargo algunas tuvieron un origen diferente, por ejemplo Tritón, la luna más grande de Neptuno,  igual que varias de las lunas más pequeñas del sistema solar, son cuerpos capturados por la gravedad del planeta. La Luna terrestre tuvo una formación más ”impactante”: se creó a partir del material de la propia Tierra arrancado a ésta por la colisión de un objeto del tamaño de Marte durante las fases tempranas de su formación.

Al comienzo de la exploración espacial, se pensaba que serían mundos fríos, muertos y carentes de interés, pero los últimos descubrimientos demuestran todo lo contrario, son los lugares más exóticos del sistema solar. Mundos activos y dinámicos donde encontramos los volcanes más activos, los géiseres más altos, mundos helados, atmósferas tóxicas y turbulentas, los cráteres más profundos y, quizá, la vida.

Son más de 170 cuerpos y aún siendo más pequeños que el planeta al que orbitan, dos de ellos superan en tamaño a Mercurio y ocho son mayores que Plutón, compitiendo también en tamaño algunas con Marte. Nuestra luna es la 5ª más grande del sistema solar.

Todos los planetas menos dos (Venus y Mercurio), tienen satélites naturales. La Tierra tiene la Luna y Marte tiene dos. El resto de planetas, los llamados “gigantes gaseosos”, por carecer de superficie sólida, cuentan con numerosas lunas: Júpiter y Saturno son los que más lunas poseen, 63 y 60 respectivamente, luego más alejados del Sol están Urano y Neptuno con 27 y 13 lunas.

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