Kepler, buscador de planetas

Desde 1995 se conoce con certeza la existencia de planetas orbitando en torno a estrellas distintas al Sol, los denominados planetas extrasolares o exoplanetas. Actualmente se han detectado más de 340 de estos cuerpos en más de 280 sistemas estelares, descubiertos por métodos que van desde el análisis de las oscilaciones que produce su gravedad en el movimiento de la estrella que orbitan, a la detección visual directa recientemente.

Uno de los métodos de detección consiste en medir la disminución de la luz que nos llega de la estrella en los casos en que el planeta pasa entre ésta y nosotros. Aunque requiere que el plano de la órbita esté orientado hacia nosotros y esto limita las posibilidades de detectarlos, la observación del tránsito de los planetas por delante de su estrella permite calcular su volumen o incluso características de sus atmósferas, por ejemplo. Lógicamente, cuanto más pequeño sea el planeta y más tiempo tarde en dar una órbita (pasa menos veces por delante de la estrella), más difícil será detectarlo así.

Por ello se lanzó la madrugada del pasado 7 de marzo la misión espacial Kepler de la NASA, un satélite artificial que orbitará al Sol cerca de la Tierra, y que se espera que encuentre numerosos exoplanetas con este último método. Su telescopio apuntará a una región del cielo próxima a la constelación del Cisne durante los tres años y medio que dure su misión analizando el brillo de unas 100.000 estrellas al mismo tiempo, lo que permitirá aumentar las probabilidades de encontrar no sólo más planetas, sino además aquellos que tengan períodos orbitales de unos pocos años, y que por tanto podrían estar en la zona habitable de su sistema solar.

Sin embargo uno de los objetivos de esta misión es algo más ambicioso: descubrir planetas como la Tierra, algo nunca conseguido hasta ahora. Su cámara de 95 megapíxeles será capaz de detectar la disminución de 84 partes por millón en el brillo de la estrella que provocaría el paso de un planeta como el nuestro. Además, detectaría tres tránsitos si éste se encontrase a una distancia parecida de la estrella, y por tanto en un entorno habitable si ésta es similar al Sol.

Todo ello encaminado a tratar de averiguar si podría existir vida en algún otro lugar del espacio, y responder la pregunta que tanto tiempo lleva haciéndose la humanidad: ¿estamos solos en el Universo?

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